El árbol de la vida según la iglesia cristiana

El árbol de la vida según la iglesia cristiana

El Árbol de la Vida es la síntesis de las enseñanzas más famosas e importantes de la Iglesia. Se trata de un diagrama abstracto y simbólico formado por diez entidades, denominadas SEFIROT, dispuestas a lo largo de tres pilares verticales paralelos: tres a la izquierda, tres a la derecha y cuatro en el centro. Si quieres saber más sobre que significa el arbol de la vida visita la web oficial del árbol de la vida.

El pilar central se extiende por encima y por debajo de los otros dos. Los Sefirots corresponden a importantes conceptos metafísicos, a niveles reales dentro de la Divinidad. Además, también están asociados con las situaciones prácticas y emocionales que cada uno de nosotros experimentamos en nuestra vida diaria. Los Sefirots son diez principios básicos, reconocibles en la desordenada y compleja multiplicidad de la vida humana, capaces de unificarla y darle sentido y plenitud. Mirando la figura, notarás que los diez Sefirots están conectados por veintidós canales, tres horizontales, siete verticales y doce diagonales. Cada canal corresponde a una de las veintidós letras del judío Alef Beit.

El Árbol de la Vida es el programa según el cual ha tenido lugar la creación de los mundos; es el camino de descenso por el cual las almas y las criaturas han alcanzado su forma actual. Es también el camino de la ascensión, a través del cual toda la creación puede volver a la meta que todo lo anhela: la unidad del "vientre del Creador", según una famosa expresión cabalística. "El "Árbol de la Vida" es la "escalera de Jacob" (ver Génesis 28), cuya base descansa sobre la tierra y cuya cima toca el cielo. A lo largo de ella los ángeles, es decir, las múltiples formas de conciencia que animan la creación, suben y bajan continuamente. A lo largo del camino, la conciencia de los seres humanos también sube y baja.

A través del Árbol de la Vida nos llega el alimento energético presente en los campos de Luz divina que rodean la creación. Este alimento fluye y desciende a lo largo de la serie de los canales y los Sefirots, adelgazando y subdividiéndose, hasta llegar a las criaturas, que lo necesitan para sostenerse en la vida. A lo largo del Árbol de la Vida se elevan las oraciones y los pensamientos de aquellos que buscan a Dios y que desean explorar los reinos cada vez más amplios y perfectos del Ser.

Los tres pilares del Árbol de la vida corresponden a los tres caminos que todo ser humano tiene ante sí:

Amor (derecha), Fuerza (izquierda) y Compasión (centro).

Arbol de la vida cabala

Sólo el camino medio, también llamado "camino real", tiene en sí mismo la capacidad de unificar opuestos. Sin el pilar central, el Árbol de la vida se convierte en el conocimiento del bien y del mal. Los pilares a la derecha y a la izquierda también representan las dos polaridades básicas de toda realidad: el masculino a la derecha y el femenino a la izquierda, de donde surgen todos los otros pares opuestos en la creación.

La enseñanza principal contenida en la doctrina cabalística del Árbol de la vida es la de la integración de los componentes masculino y femenino, a ser llevada a cabo tanto en la conciencia humana como en las relaciones de pareja. Los kabalistas explican que la razón principal por la que Adán y Eva se dejaron engañar por la serpiente fue el hecho de que su relación aún no era perfecta. El pecado de Adán consistió en haber querido conocer en profundidad la dualidad sin haber tenido primero suficiente experiencia del estado de unidad divina, y sin haber traído esta unidad dentro de su relación con Eva. La serpiente se metió en la fractura entre los dos primeros compañeros de la historia humana y colocó allí su veneno mortal.

Después del pecado, el Árbol de la vida fue escondido para impedir que Adán, con el mal que había absorbido, tuviera acceso al secreto de la vida eterna y, al hacerlo, hiciera absoluto el principio del mal. Adán tuvo que experimentar la muerte y la destrucción, porque él mismo la había elegido. A través de tales experiencias negativas, su ser enfermo podría haber sido liberado del veneno de la serpiente, para volver a ser la criatura eterna que Dios había concebido. Del mismo modo, todas las experiencias trágicas y dolorosas, que desgraciadamente pueden ocurrir durante la vida humana (Dios nos libre de ello), son sin embargo valiosas oportunidades para darse cuenta de la distancia entre el estado ideal, del que conservamos un recuerdo en el superconsciente, y el estado actual. Hay, sin embargo, un camino más fácil, más agradable, que, aunque no elimina completamente la amargura de la medicina, ya nos permite saborear la alegría y la perfección contenidas en el Árbol de la vida, en una medida que varía según las capacidades de cada uno. Consiste en el estudio de la sabiduría esotérica: la Cabalá.

Después de perder el estado paradisíaco del Huerto del Edén, la humanidad ya no tiene acceso directo al Árbol de la vida, que sigue siendo la única respuesta verdadera a las necesidades del infinito, la alegría y la eternidad que llevamos dentro. Como dice la Biblia, el camino que conduce al Árbol está vigilado por un par de querubines, dos ángeles armados con una espada encendida. Sin embargo, esto no significa que la carretera sea completamente inaccesible. Según la tradición oral, los dos Querubines tienen un rostro masculino y el otro un rostro femenino. Representan las dos polaridades fundamentales de la existencia, tal como se expresan en los niveles superiores de conciencia. Con el acercamiento paulatino y la reunificación de estos principios, estos ángeles dejan de ser los "guardianes del umbral", cuya tarea consiste en eliminar a todos los que no tienen derecho a entrar, para convertirse en los pilares que sostienen la puerta que nos lleva de vuelta al Huerto del Edén. Su presencia misma sirve como indicación y punto de referencia para aquellos que están tratando de regresar a casa.

Sin embargo, este no es un trabajo fácil. Los dos Querubines tienen una espada flamígera de doble filo en sus manos. Entre otras muchas cosas, simboliza la destrucción de los dos Tiempos de Jerusalén. El exilio del pueblo judío es la continuación del exilio de Adán. Cada uno de nosotros, en la vida, debe confrontar esta doble destrucción, con una doble caída (física y espiritual, moral y humana), con un doble ocultamiento de Dios. Un versículo de Deuteronomio (31:18) dice: "Porque en aquel día esconderé doblemente mi rostro".

Es una doble crisis, tanto a nivel de la vida práctica como de la fe interior, una iniciación por la que debemos pasar si queremos tener el mérito de volver a encontrar el camino. Si, después de la experiencia repetida de sufrimiento y exilio, nuestra fe permanece intacta, y nuestro deseo de Dios y de la verdad permanece inquebrantable, entonces se nos muestra el Árbol de la vida. De igual manera, inmediatamente después de la destrucción del segundo Templo, el Zohar (Libro del Esplendor) fue revelado al mundo, y con él se le dio la descripción del Árbol de la vida. El camino había sido encontrado, el camino se había abierto de nuevo para todos los buscadores de Dios en la verdad.

Las espadas de los Querubines se transforman en dos pares de alas cruzadas en la parte superior, y juntas definen el arco sobre el portal de entrada al Jardín del Edén: la Puerta Cincuentena del Conocimiento, "la Puerta del Señor, por donde entran los justos". Así se convierten en los Querubines que dominaron el Arca de la Alianza, uno con rostro masculino, el otro con rostro femenino.

Como hemos dicho, el Árbol de la vida es el plan de Dios para crear el mundo. Los Sefirots son el origen de sectores enteros de existencia, tanto en el mundo físico como en el psicológico, así como en el espiritual.

En el plan más espiritual los diez Sephyrot se convierten en los "Diez Poderes del Alma", diez luces o fuentes de energía, que ayudan constantemente al crecimiento de aquellos que saben cómo conectarse con ellos, en su camino de regreso al Árbol de la vida.

El árbol de la vida en la Biblia

El árbol de la vida en la Biblia

En el Antiguo Testamento leemos que en el jardín del Edén había dos árboles muy poderosos: uno era el árbol de la vida, custodiado por una serpiente, y el otro el del conocimiento. Dios ordenó a Adán que no comiera los frutos del árbol del conocimiento, pero violó esta orden, perdiendo así la inmortalidad. Desde entonces un ángel con una espada encendida ha sido puesto para vigilar el árbol de la vida para que el hombre no pudiera conocer su secreto.

El Árbol de la vida en el Antiguo Egipto

Isis y Osiris, la primera pareja de la humanidad según la mitología egipcia, ambos surgieron del árbol de la acacia, que según los egipcios correspondía al árbol de la vida. Según su religión, este árbol ocultaba no sólo el secreto de la vida, sino también el de la muerte.

El árbol de la vida en la mitología china

Un mito taoísta habla de un melocotonero mágico que produce un solo melocotón cada 3 siglos: quien sea capaz de comer este fruto único se vuelve inmortal. Sin embargo, el árbol es defendido por un dragón y el ave fénix encuentra refugio en sus ramas más altas.

El árbol de la vida en la Cábala

El árbol de la vida es uno de los símbolos fundamentales de la Cábala y de la mística judía, donde está representado por 10 nudos (llamados "Sefira" o "Piedras" o "Esferas") interconectados por 22 vías de comunicación. Además de tener el significado de un árbol genealógico y de la fuerza vital, también representa la armonía y el equilibrio y la voluntad de traerlos de vuelta a toda la Creación. Según la tradición oral, los dos Querubines tienen un rostro masculino y el otro un rostro femenino.

Representan las dos polaridades fundamentales de la existencia, tal como se expresan en los niveles superiores de conciencia.

Con el acercamiento paulatino y la reunificación de estos principios, estos ángeles dejan de ser los "guardianes del umbral", cuya tarea consiste en eliminar a todos los que no tienen derecho a entrar, para convertirse en los pilares que sostienen la puerta que nos lleva de vuelta al Huerto del Edén. Su presencia misma sirve como indicación y punto de referencia para aquellos que están tratando de regresar a casa. Sin embargo, este no es un trabajo fácil. Los dos Querubines tienen una espada flamígera de doble filo en sus manos. Entre otras muchas cosas, simboliza la destrucción de los dos Templos de Jerusalén.